Dos personas cuentan cómo se salvaron de morir en el aluvión

La recuperación en La Comuna y La Gasca ha sido definida como prioritaria por parte de las autoridades municipales y nacionales, luego de haber evaluado los daños del aluvión del pasado 31 de enero. USD 8,5 millones se destinarán para las tareas de intervención en la Zona Cero.

La ejecución del Plan estará a cargo de la Secretaría General de Seguridad y Gobernabilidad, a través de Emseguridad. Con el proyecto se busca soluciones inmediatas en las áreas de arrendamiento de las viviendas, construcción colectiva para recuperar los espacios, organizar mingas de mejoramiento de fachadas, proporcionar bonos de contingencia a los damnificados, analizar la exoneración del impuesto predial, apoyar en salud, etc.

Emseguridad se encarga además de la rehabilitación y construcción, con equipos profesionales, en dos frentes simultáneos. Uno de esos frentes busca superar los devastadores efectos, bajo el mando del Comité de Operaciones de Emergencia Metropolitano.

Otro se concentra en recuperar el sitio con acciones a corto, mediano y largo plazo, para el restablecimiento de las condiciones socioeconómicas y de infraestructura.

La finalidad es reactivar la unión y solidaridad en La Comuna de Santa Clara de San Millán, La Gasca, La Colón, Santa Clara, La Mariscal y Pambachupa, que fueron afectadas por el aluvión, con enfoque de resiliencia. Esto a través de la coordinación interinstitucional y con la participación también del sector privado.

Las estrategias de este plan parten de una primera etapa referente a la respuesta a la emergencia con la búsqueda y rescate, actividades generadas y dirigidas por el COE Metropolitano. Por otro lado, la gente y vecinos damnificados siguen de cerca las intervenciones que realizan las autoridades, a la vez que se recuperan de las lesione y los daños. A continuación, los relatos de dos sobrevivientes.

‘Mis amigos que estaban en la cancha murieron’

Luis Correa ha vuelto al lugar donde estaba la cancha de ecuavóley. ‘Asistir a la cancha de ecuavóley era una costumbre que teníamos los vecinos de La Comuna desde que esta fue construida hace 15 años. El día de la tragedia yo estuve allí desde las 16:00 y fui en mi automóvil, un Chevrolet Onix 2021 que lo compré para trabajar haciendo carreras en un hotel.

La jornada se desarrollaba con normalidad. Un partido se había jugado e íbamos por el segundo. Llovía y por un momento mis amigos pararon el juego a la espera de que escampara. Sin embargo, la situación cambió de un momento para otro cuando vimos que una marea de lodo bajaba rápidamente por el túnel de la calle Juan Berrutieta.
Un amigo gritó ¡corran! En ese instante se me pasó por la cabeza ingresar en mi carro, pero se me hizo difícil sacar las llaves. Me puse a correr lo que más pude hacia abajo con otras personas. Logré ponerme a buen recaudo en una transversal, pero no todos corrieron con la misma suerte.

La cancha cancha de ecuavóley que utilizaban los vecinos de La Comuna tras el aluvión. 

A mi sobrino lo arrastró la corriente, pero lo encontraron con vida más abajo de la cancha, en la Lizarazu. Tenía cortes en el cuerpo y múltiples golpes. Mi auto quedó destrozado. Como está la situación, no me quedará otra que emigrar a Europa como hice años atrás. Tengo doble nacionalidad y puedo hacerlo.

No estábamos jugando un campeonato como se dijo por ahí, solo nos estábamos distrayendo unas 40 personas en la cancha. Fue triste saber que amigos entrañables perdieron la vida. A uno que le decíamos el ‘Pollo’ lo encontraron enterrado en el lodo, entre un muro y una casa. En el mismo sitio había troncos incrustados en las paredes.
De la cancha solo nos quedan lindos recuerdos. Incluso entre los amigos compartimos en WhatsApp un video que se grabó unos tres días antes de la tragedia. Ahí se observa que ellos están conversando y tomando cervezas mientras cantan. Un chico del barrio toca el acordeón. Otros juegan naipes”. Cortesía armando lara

‘Tengo fractura expuesta en la pierna izquierda’

‘Todo fue como una pesadilla que lamentablemente se hizo realidad la tarde del 31 de enero. Ese día, subía con mi taxi haciendo una carrera y cuando me aprestaba a tomar la calle que conduce al puente de La Comuna apareció una marea de aguas negras que cubrió mi auto. Quise salir en reversa, pero otros carros estaban detrás en la fila, era imposible. No había ruta de escape.

Era imposible salir con mi auto a un sitio seguro. Esa ola llevaba troncos, rocas, vegetación y basura que se impactaron contra el parabrisas y la carrocería. Arrastró a mi carro como si fuera un barco de papel. Logré salir, pero la corriente del aluvión me jaló con tanta fuerza que parecía una pelota que se arrastraba sobre la calzada en medio de agua contaminada y desperdicios.

Nunca perdí el conocimiento. Con la ayuda de palos pude incorporarme para sentarme sobre la vereda y unas personas me llevaron al parqueadero de un supermercado y ahí esperé a mi familia. Me encontraron envuelto en lodo. De allí me trasladaron a un hospital y no sentía mi pierna, eran momentos muy difíciles.

Cristian Cumbajín resultó seriamente afectado, especialmente en su piernas.

Me cuesta mover los pies. En la pierna izquierda tuve una fractura expuesta. Se salió el hueso y me infecté con todo el lodo que bajó desde las laderas. Ahora estoy esperando que en los próximos días me operen.

También me fracturé la tibia, peroné y huesos del pie. Es como si mi pierna izquierda se hubiera dividido en cuatro partes. En la derecha también me van a operar a la altura de la rodilla. Me preocupa mucho la herida expuesta. Emana un olor feo y siempre trato de limpiarla. Tengo múltiples raspones, golpes y moretones en la cara, tronco y extremidades.

Mucha gente me ha ayudado con donaciones. La verdad es que los quiteños son personas muy bondadosas y ese cariño me ha permitido salir adelante. Mi taxi es un KIA del año 2014 y quedó completamente destrozado, no tengo con qué salir a trabajar”.

Via El Comercio