Las plagas e inundaciones dejan pérdidas millonarias al agro

Las plagas, inundaciones y desbordamientos de ríos han arrasado con 48 872 hectáreas de producción agrícola en el Ecuador, entre 2016 y 2020. Esta cifra representa el 2,16% del total de superficie que se tiene a escala nacional, para cultivos permanentes y transitorios.

En este período, los agricultores han tenido pérdidas por USD 51,8 millones, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

En el agro ya se han generado alertas ante posibles problemas por la temporada invernal, en el marco de la ocurrencia del fenómeno de La Niña.

Las provincias de Los Ríos y Guayas han sido las más perjudicadas por estos inconvenientes. Ambas concentran las tres cuartas partes de la superficie totalmente perdida en el país.

Marco Benavides es productor de arroz en Guayas. Todos los años, con la época invernal, este agricultor sufre por los permanentes cambios climáticos. Las precipitaciones recientes lo mantienen preocupado porque su parcela pudiera sufrir inundaciones.

El exceso de humedad hace perder el producto, ya que se acelera la pudrición de la mata. Ramiro Cedeño, agricultor, toma recaudos para atenuar los problemas de inundaciones que ocurren en Los Ríos. En sus 10 hectáreas de banano ha logrado instalar de a poco bombas de succión para activarlas en caso de una anegación.

En esa provincia, el temporal ha sido fuerte en estos días. Ambos agricultores reportaron pérdidas durante el invierno del año pasado. Ahora están con temor no solo por los aguaceros sino por la ocurrencia del fenómeno de La Niña, que se caracteriza por un déficit de lluvias en cierto período.

El arroz, maíz y banano son los cultivos más propensos a sufrir daños en esta época. Los datos del MAG señalan que de la gramínea se perdieron 16 463 hectáreas en estos últimos cinco años.

Otras 14 606 ha de maíz duro amarillo y 5 561 ha de banano también desaparecieron a causa de eventos naturales. Rafael Guerrero, presidente de la Cámara de Agricultura en el Litoral, dice que si bien los cultivadores aprendieron a lidiar con estos problemas, se toman previsiones que pueden incidir en la seguridad alimentaria.

Por ejemplo, hay quienes dejan de sembrar en grandes cantidades o lo hacen a la mitad de lo que le apostaban en el pasado. Todo se reduce a la disminución de pérdidas para al menos sacar parte de la inversión en caso de daños severos, agrega Guerrero.

Eso ha sucedido con el banano. Mientras en 2019 se sembraron 190 381 hectáreas en el país, en 2020 fueron 165 080. El MAG está activado ante posibles eventos adversos.

La entidad desarrolló planes de contingencia frente a inundaciones en coordinación con las direcciones distritales en provincias. Ante el Comité de Operaciones de Emergencia se conformará la mesa técnica Medios de Vida y Productividad, para la toma de decisiones en conjunto con otros ministerios y gobiernos locales.

Estas medidas se implementarán ante la alerta emitida por el Erfen, sobre el fenómeno de La Niña. Según el último informe, este evento será de débil a moderado en el Pacífico ecuatorial central, con una probabilidad de ocurrencia del 91%.

Se estima que la anomalía climática dure hasta febrero de este año. En los siguientes trimestres se esperaría una reducción gradual.

La entidad precisó que al momento no hay evidencias suficientes para generar una alerta concluyente. El MAG también emitió recomendaciones para los agricultores. Se les ha dicho que seleccionen el sitio adecuado para la siembra, teniendo en cuenta las zonas con menos probabilidades de inundación.

Además, se aconseja que eviten acumular basura en los canales de riego, quebradas y riberas. Y reducir el arado para disminuir la erosión del suelo